No puedo parar de pensar en David; no porque el sea el hombre más valioso del mundo, sino porque yo tengo ese problema. Tiendo a "enamorarme" de aquellos hombres con los que tuve una relación. He tenido relaciones con dos hasta ahora, y en el 100% de las veces, me cuesta desprenderme.
Para que yo me enamore de alguien tiene que cumplir ciertos requisitos, esos los mencionare en otro post. Este es solo para hablar de como me siento hoy respecto a David.
Ayer lo vi, fue tanta la impotencia de no poder hacer nada, pensaba cuál justificación buscar para establecer algunos minutos de contacto, aunque fueran palabras banales, lo que más quería era que nuestros ojos sostuvieran las miradas de ambos, pero no encontré justificación.
Ayer, ambos huíamos de miradas, y yo lo empecé aquel día y hoy sufro de esa consecuencia o tal vez no lo inicié yo y así hubiera sido de todas formas...
Fue tan cruel, embriagarme con dulces palabras, besarme como lo hizo, mirarme de esa manera mientras estuvimos juntos, para luego ignorarme asi...
Cómo puede comportarse así? Por más que lo pienso no encuentro la respuesta; cuando fui a buscarla, él activó su mecanismo de defensa, un muro impenetrable, y después fue a la ofensiva, sacó unos cañones que disparaban palabras que penetraban en mi pecho y dejaban estupefacto mi cerebro. No podía creer que me disparaba fuego, quien en una época y cito "se tiraba todo el día pensando en mi".
-No! Para! Que haces? Por qué te comportas así?
El fuego que lanzó contra mi tenía la intención de destruir todo lo hermoso que una vez me dijo y me hizo sentir.
-Noooooo, no te lo permitire! Soñare con el recuerdo, no con una fantasía; existió! Me miraste así, de aquella forma y aún puedo ver la expresión de tus ojos, como si viesen algo hermoso, importante, que no quiere que se escape de tu vista porque te produce placer lo que ves y quieres tenerlo para ti. Te gustaba contemplarme, sin embargo ayer, en la nieve, en el medio de un bosque de pinos forrado de blanco, no vi que tus ojos se posaran sobre mí, era como si te lo prohibieras. Me quedaba mirandote disimuladamente a ver si tus ojos me buscaban, pero recorrían todo mi alrededor y cuando les tocaba pasar por encima de mi, me rodeaban, no me tocaban.
Por qué? Porque no significo nada para ti como quisiste demostrar en aquella ofensiva aquella noche?
O por la misma razon aquella primera vez, que yo, enfadada, te ignoré? Por orgullo? Porque es demasiado incómodo? O para demostrar fuerza? Para demostrar cruelmente al otro que no nos importamos? Porque yo lo hice, me mostre fría los primeros días después de cortar, y no te miré ni por un segundo, incluso cuando te saludé mi ojos se dirigieron a un punto lejano, ese día no te vi. Lo siento, pensaba en ese entonces que no podía darme el lujo de ser débil como en mi última relación. Pero ya me voy ablandando, ya ayer comencé a mirarte después de un tiempo de dejar de hacerlo. Me pregunto si fui yo quién inició lo que se está convirtiendo en costumbre. Te miré ayer, esperando que me miraras, y cuando lo hiciste, fue como un corto circuito, cambiabas en nanosegundos de objetivo. No quiero que se convierta en costumbre, quiero que tengas el valor de mirarme, si es eso lo que te falta.
A lo mejor pasas de mi olimpicamente..., ayer me acosté con ese miedo. Quiero ser nuevamente esa cosa hermosa de la que no podías quitar tus ojos. Quiero ser eso a lo que siempre te acercabas disimuladamente y despacio, como recuerdo en Amsterdam y en Berlín.
No cambies David! No seas como los demás...Creo que ya es tarde, que no serás jamás capaz de ser quien fuiste conmigo, tu orgullo está herido, y debes demostrarle al mundo, a mi y a ti, que eres duro. Creo que solo lo serás en unos de esos momentos, cuando tu corazón caiga sobre sus rodillas implorandole a la razón que lo deje actuar, y ahí me abrazaras y me lo dirás todo, porque la carga de aguantar ha sido muy pesada. Pero hay personas que cargan con eso toda la vida, hasta que el olvido les hace la carga más liviana. Yo quiero saber David, quiero saber si me engaño pensando que algo te retiene de acercarte a mi, o de verdad no quieres saber de mi.
Mis preguntas son muy fáciles de responder, y solo tú tienes las respuestas y maldito seas porque no te puedo preguntar, porque automáticamente levantarías tu mecanismo de defensa y nuevamente sacarias los cañones...Y funciona, porque les tengo miedo. Por eso no me puedo acercar a ti, de ahí la impotencia que siento que me come. No saber, es una agonía para mí, porque tengo una esperanza, de ser todavía aquella que un día te impulsó a hacer cosas dulces que nunca habías hecho, y ésta vez me pega lo que dijera Nietzsche : "
La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre". Si supiera la verdad actuaría en consecuencia. Me han dicho que con los actos me debería bastar, pero la parte de mi que quiere a David, me dice que a veces el hombre actúa de tal modo para que los demás no vean sus demonios internos.
Dime, de donde saco las respuestas entonces???